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domingo, mayo 20, 2012

Campeones de F-1

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Mucho tiempo sin subir un post. Bien para comenzar a enmendar la excesiva pausa, un pequeño tesoro de imagen. No hace falta ni comentarla.

domingo, diciembre 25, 2011

Detroit Electric 1907-1939


Circular en un automóvil eléctrico era -y así trataba de hacer ver al cliente- una vivencia totalmente diferente al vehículo de gasolina. Eso se percibía desde el primer golpe de vista del diseño interior de los Detroit Electric. parecía más un salón sobre ruedas que el habitáculo de un coche al uso de la época. Se ofrecía en varias configuraciones y todas solían disponer de un amplio sofá trasero para tres personas y asientos giratorios enfrente. En su terminación tampoco faltaban persianas en las ventanillas, luces de cortesía en el techo y, por supuesto, el detalle coqueto del jarroncito para las flores frescas.


El Detroit Electric podía alcanzar los 32 km/h. Las catorce baterías Edison de níquel-hierro de seis voltios cada una -también podía ser de plomo- se repartían equitativamente entre los dos ejes para equilibrar su peso. A través de un sofisticado dispositivo de podía variar la velocidad del vehículo conectando más o menos baterías, que podían funcionar en serie o en paralelo.  Contaba con otra ventaja adicional: tenía arranque eléctrico, sistema que no no se generalizó en los coches de gasolina hasta 1912. La renombrada empresa británica Elwell-Parkers suministraba los componentes eléctricos a través de su filial americana. 


Otra diferencia principal con respecto a los coches "convencionales" radicaba en el modo particular de conducirlos. Carecía del volante propiamente dicho. En su defecto tenían dos grandes palancas con las que se controlaban el giro de las ruedas y la velocidad. Esta última -la más corta- servía para acelerar, regulando las conexiones de las baterías; a mayor número de ellas conectadas, más rápido iba el automóvil. Lógicamente, no poseía pedal como tal. Sin embargo, si contaba con uno para hacer funcionar los frenos de tambor de las ruedas traseros y otro para accionar la marcha atrás. 

Todos estaban construidos sobre un bastidor de madera revestido con planchas de aluminio. en 1911 la transmisión directa sustituyó a la de cadenas y se anunció que podían alcanzar los 130 kilómetros sin repostar. Para promocionar esas prestaciones Detroit Electric organizó y disputó diferentes pruebas, demostrando la validez de sus propuestas tecnológicas. Y en una de aquellas exhibiciones, uno de los coches alcanzó los 340 kilómetros de autonomía.