domingo, febrero 08, 2009



Pensamientos, comidas y demás en fin de semana.

Pocas cosas tan buenas como una buena comilona entre amigos, en un buena fonda y en un buen lugar. Así que en el Bar Restaurante el Coto, en Viznar, en un salón con una buena chimenea, se come de vicio, se disfruta de la comida y las sobremesas son eternas. Seis comensales, bueno en realidad siete un no nato -pero ya a punto..jajjajaja- estaba también con nosotros y la señora Chus podía comer por los dos. Así que unas cervecitas con su correspondiente tapa, la primera de carne de pinchitos y la segunda para mi gran gusto con queso -aquí acepto coñeos varios- y lo dicho, a comer. Llegaron ya los niños jóvenes castores exploradores de Santiago después de su primer ensayo o entrenamiento para hacer el camino del patrón de España. Todos prestos y dispuestos a engullir una de tomate aliñado, otra ración de pinchitos, dos mixtas de chorizo y morcilla, una más de croquetas, dos raciones de papas a lo pobre con huevos y por último una de secreto ibérico.

Creo que no nos quedamos cortos en pedir. Ah!! y pan...mucho pan. Aquí en Granada el pan de Alfacar tiene mucha fama pero el pan de Viznar, menos conocido e igual o mejor de bueno, también fue consumido en cantidades industriales. Bueno y ya saben, postres, cafeses -el mío solo con hielo- por cierto buenísimos. Porque esto es algo que siempre hay que tener en cuenta. Si nos marcamos una comida de lujo, el final se puede estropear si nos largan un cafelucho cutre de agua sucia. El café es fundamental y aquí también lo sirven bueno. Por supuesto no olvidaré citar el pacharán.

Luego vuelta a Granada con un comienzo de nevada para tomar unos pasteles en casa del caballerete ingles y su distinguida y embarazadísima esposa. Las señoras se quedaron en la citada casa hablando de sus cosas y aquí los chaches iniciamos una expedición a por pasteles y pastas. Casa Isla no moló, la de al lado que ahora no sé como se llama no tenía mucha variedad, y al final fuimos a donde teníamos que haber ido de primeras, a la pastelería Flor y Nata de Calvo Sotelo -avda constitución en estos momentos- a por un buen brazo de estos de chocolate. He olvidado el nombre que le dio el señorito Inglés cuando lo pidió, pero vamos que tenía muy buena pinta. Y por supuesto para un delicado como yo, una palmera...jejejej. Minutos después y con las copas ya puesta, continuamos con la prolongación de la sobremesa hasta el comienzo de la noche. Ya más tarde dejamos al matrimonio inglés y continuamos la noche los chaches...jejeje.

Por supuesto consumimos unas cervecitas con tapa. Considero primordial cuando se ha estado de piscolabis todo el día fuera de la casa y para evitar cierto colapso estomacal, lo mejor en mi modesta opinión es recurrir a la tapa fría. Y es que una tapita de jamón -si, si de jamón...chinchaaaa!!!- es cosa buena y siempre sienta bien al estómago, lo mismo que el lomo embuchado, chorizos, salchichón cocido etc. Vale, y el queso también, lo admito. Pero solo eso. A lo que iba, después, claro está se echan unas copitas, nada de pasarse. A ser posible en un buen local de música, pongamos Peatón, y nada a disfrutar de la noche. Siempre hay anécdotas que surgen. Como el toque de atención que el Maestro de las buenas Maneras tuvo que darle a un novio un poco borrachete que no mantenía bien el equilibrio y se mantenía en pie entre su novia y el señor Maestro con el consiguiente ligero mosqueo de este. Eso si, todo solucionado con el buen dominio y maestría del antes citado para dirigirse a semejante petardo y hacer que lo entendiera.

Por mi parte también tuve mi ración anecdotaria. Resulta que me di un paseo hasta los servicios, estando ocupados los dos, señoras y caballeros. Cuando se desocupó este aguardé prudentemente en cola hasta que llegara mi turno. Entretanto había también una señorita -de buen ver, todo hay que decirlo- esperando a entrar la tolitet de las damas -que rancio queda eso...jajaja- en fin que en esas cosas estábamos cuando llegó otro "artista" y parece ser que medio conocido de la nena en cuestión, pues mientras esperaban a que se abriera la puerta de la ruta a la meada, prestos y dispuestos comenzaron a bailar. Yo no sé exactamente por qué...no sé si sería porque el colega además de tener cara de pijo-lelo, bailar fatal, no sé a consecuencia de su descoordinado cuerpo, de las copas que llevara encima o simplemente porque el infeliz se estaba meando y no podía moverse mejor por si se lo hacía encima. Total que en esa estamos y me da a mi por pensar que el buitre este además de tirar a la nena se me antoja que me quiere usurpar mi entrada al meodromo. Porque entre tanto la cola había avanzado y era a un servidor de ustedes al que le tocaba ya.

Pues si, tal y como temía el petardo de niñato intentó colarse. Así que no tuve más remedio que cogerle del brazo y decirle "Tu...bailarín, a ver, la cola se respeta". Prestamente el bailarín contestó... "nada,nada....perdona". Yo ya no contesté, básicamente porque estaba ya "apretaillo" con eso de la descarga y además tampoco merecía la pena. Pero si, siempre hay que estar resolutivo, porque bueno, por lo menos que se respete el sagrado turno del meado en la cola del servicio de un pub, bar y demás establecimiento público.

Porque estamos en crisis pero eso no significa que perdamos los papeles. Ya saben el refrán que para ser santo no es menester ser marrano.

Buen comienzo de semana.

* yo soy más de Pastelería Lopez Mezquita que de Flor y Nata, pero joder, pillaba más lejos.

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