martes, marzo 24, 2009





Conspiraciones de supermercados.

Antes de empezar con mis teorías, que digo teorías...con mis afirmaciones sobre las conspiraciones en las que nos encierran los súper me marcaré un par de aseveraciones.

La primera y en plan descubrimiento personal aunque me suena que varios o muchos ya lo han expuesto antes, es que con el estómago vacío se escribe mejor. Supongo que por eso será que muchos de los grandes literatos han pasado hambre y esta misma gazuza les impulsaba a crear más y mejor. Lo digo porque yo, con haber cenado ya me es prácticamente imposible escribir en el blog. Se ve que se me embotan las neuronas, se conoce que con el tema de la digestión toda la sangre se va para el estómago y no hay suficiente riego cerebral para que las neuronas hagan bien su trabajo creador. Claro que también puede ser que el mismo cuerpo, una vez cenado y tranquilamente disfrutando del sillón emplee ocultos mecanismos en contra de mi fuerza de voluntad para moverme del sillón a mi habitación para proceder a marcarme parrafadita en el blog. Dicho queda. Para el menester de la escritura es preciso no comer antes. Esto es como algunos tipos de medicamentos que hay que tomarlos antes de las comidas, pues tal que lo mismo.

Me tenía que marcar otra aseveración pero se conoce que no era muy importante porque directamente mis neuronas han perdido lo que yo iba a decir. Es triste pero es así.

Bueno, mi teoría oscura comienza esta tarde después del currelo, he recogido a mi madre para ir al Hipercor -cosa rara...verdad??- porque la plancha ha pasado a mejor vida. No ha muerto del todo, digamos que está en una especie de limbo de funcionamiento porque calienta, echa vapor pero huele a quemado...vamos que siendo positivos le queda un par de camisas de vida. A un pantalón más no llega. Que dura la vida de una plancha joder, sin poder de decisión ninguno. Solo puede moverse a voluntad de la mano que la maneja y siempre los paseos por los mismos lugares, mangas, cuellos, perniles, camisetas...una y otra vez hasta el fin de sus días. Y además, sea la época que sea siempre pasando calor y sudando vapor por sus 400 salidas, por cierto es una Rowenta, buena plancha según parece. Aunque eso si, de vida tan insípida como las planchas Bosch, las Philips, las Solac...en fin, un mundo triste y gris el de las planchas.

Me pierdo...recupero el hilo conspiratorio. Resulta que al final lo dicho, nueva plancha. Bueno, un clon de plancha porque hemos comprado la misma. Si ha dado buen resultado, aunque en tiempo no, porque no hace tanto que la compramos, tres años o así. Pero bien, ya digo, un vapor excelente para el planchado. Pues bien, pagada con la tarjeta del Corte Inglés, así que por lo menos, el parking nos lo ahorramos. Antes de eso me he fijado en estos dispositivos nuevos que han colocado en las cajas consistentes en que al pagar con la tarjeta ya no se firma en papel -muy ecológico por otra parte- sino en una pizarra digital. Lo primero decir que en esa jodida pizarra ni siquiera el grafólogo más experto hace una firma mínimamente similar a la que garabatea en papel. Segundo el lápiz -que no escribe- de la pizarra no pesa nada, no hay forma de hacerse con el, además de el cierto temor que tenemos todos de apretar demasiado, vayamos a que nos carguemos el cristal de la jodida pantallita y no veas el espectáculo que se formaría en las cajas del jodido Hipercor.
- A ver, caja central...acudan a caja cinco que el señor se ha cargado la pantalla de firma.
Y uno mientras mirando dónde coño se puede esconder de las miradas de todo el personal que circula en ese momento por todo el recinto comercial pensando...hay que ser bestia para romper la pantallita.

De forma que uno firma muy levemente, peor entonces porque aún menos rasgos de parentesco se le saca a ese engendro de firma digital que a la normal hecha con Bic o bolígrafo de propaganda que antes se plasmaba en papel. Por cierto que me he fijado que hay gente que no mira donde escribe por aquello de darse importancia en el sentido de hacer ver que está muy acostumbrado a estas historias de pagos modernos con firma de pantalla...pero que a veces, doy fe que lo he visto, se ponen tan interesantes que casi firman en el marco de plástico que rodea la pantallita de marras y la propia señorita cajera les tiene que indicar -señor por favor en el centro de la pantalla..gracias- siendo así que el señorito de turno...o señora, tal que es lo mismo, termina aseverando un algo como "nada hija...es que no me he traído las gafas".

Pues bien, ya tengo la plancha, un pan bimbo también por cierto y nada que vamos para el cajero del parking. Como ya he dicho antes ya estaba yo pensando que al menos el parking me salía gratis, así que introduzco el ticket del parking, introduzco luego la tarjeta de compra del Corte Inglés y...¡Que si quieres arroz Catalina! Ni puto caso, o mejor dicho que la jodida máquina me ha escupido mi tarjeta de compra y emperrada en cobrarme ochenta céntimos. Además que el cajero de parking, igual estaría la máquina de mal día ha soltado mi tarjeta como el que despide con malos humos, coño que la ha lanzado hasta con efecto que no he podido pillarla al vuelo y ha salido disparada. Pero claro, yo soy un guerrero y no me rindo. Si este cajerillo de los cojones se me revela, nada, que hay otros dos primos hermanos a cada lado. Había empezado por el porque es el que solo vale para pagar o abonar con la tarjeta del Corte Ingles -a estas alturas ya el Corte Ingles de los huevos- pero que como ya digo las otras máquinas de al lado son las normales de o pagar con tarjeta o meter las monedillas para el acoquine de la estancia del panzer en el parking. Coño pues tampoco, todas lo mismo que ni puto caso. Un primo cajero de la capulla de la máquina anterior me decía que tarjeta ilegible y la hermana putativa de al lado, le metía de segundas la tarjeta del C. Inglés -es por abreviar- y nada, puro ostracismo...porque me decía que insertara la tarjeta del C. Inglés. Joder coño, que ya está metida. Si es que le hacen a uno blasfemar al final siempre.

No, nada, que no. Así que al final, reconocí mi derrota antes las máquinas, pero eso si, había perdido una batalla, no la guerra. Hice una retirada estratégica, agrupé mis fuerzas y me dirigí a Carta de Compras donde una amable señorita, embarazada por cierto, se ve que ahí colocan a todas las currantas del C. Inglés que se quedan en estado de buena esperanza, porque siempre hay una preñada ahí y coño no va a tener parto burra de dos años. Pues eso, que la amable señorita me ha cogido mi ticket de parking, luego mi tarjeta del C. Inglés...y nada, de gorra, que para eso había pagado con tarjeta y más de treinta sestercios. Victoria final pues. Eso si, he mirado hacía las máquinas perdedoras y estoy seguro que han parpadeado las pantallas....así que me huelo que para la siguiente vez que vaya me gastan alguna putada. La que sea, desde escupirme las monedas, a lo mismo de la tarjeta...o aún peor. Que esté empetado el Hipercor, un colón del demonio para el ticket del parking y la muy jodida máquina se me quede con mi ticket dentro. Seguro que por ahí van los tiros.

Ya me he acordado de la segunda aseveración que tenía que escribir. En relación con el post donde reconozco que no acerté en la visión del jodido culo del gordo. A ver si me explico bien, joder que yo antes había visto el culete de la señorita camarera y apreciándolo en todo su esplendor le hice partícipe al Maestro de las Buenas Maneras con tan mala pata que cuando volví la vista, coño que no era el culete de la nena...que era el del puto gordo. Siete epidemias para el capullo ese...qué culpa tendré yo de que la gente se mueve y cambie la posición de visión si antepuso su puto enorme culo delante de el de la señorita hippie de buen culete.

Nada más, que ahora si me está entrando hambre y ya he dicho todo lo que tenía que decir.

Si no han cenado, es un buen momento para hacerlo. El chache se va a marcar una cenita ahora mismo, por tanto...que les aproveche y si ya han cenado. Pues nada a dormir que no hay mucho que ver en la tele y en internete si, pero vamos que...joder que hagan lo que propiamente les apetezca.

Buenas noches.

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